"Cada ser humano cuenta con dos fuerzas antagónicas en su interior".

ENTREVISTA A CLAUDIO NARANJO EN EL PERIODICO EL PAÍS.

Recientemente he leído en el Facebook una síntesis de entrevista realizada a Claudio Naranjo. En principio me llamó la atención dada la editorial (El País) que lo publicaba. Luego me siguió llamando la atención porque, y a pesar de ser conocido el pensamiento de Claudio, al menos en nuestros medios, parecería que ha cobrado mucha consciencia de mortalidad, cuando hace una llamada a un cambio radical en el proceso de formación humano, como única esperanza hacia un cambio verdadero y profundo que nos devuelva nuestra humanidad. Y debo decir para terminar que me alegra que medios como El País sirvan de altavoz para miles de lectores a los que Claudio pone respuestas a sus inquietudes.

 

Claudio Naranjo: “Cada Ser Humano Cuenta Con Dos Fuerzas Antagónicas En Su Interior”
Uno es el falso yo, más conocido como ego o personalidad, relacionado con la ignorancia, la inconsciencia, el egocentrismo, la insatisfacción y el miedo. El otro es el verdadero yo, nuestra verdadera esencia y que está conectado con la sabiduría, la consciencia, el bienestar y el amor incondicional…

¿Cómo se sabe que una persona vive identificada con su ego?

Es fácil: en primer lugar, porque a pesar de hacer y tener de todo siente un vacío en su interior, como si le faltara algo esencial para vivir en paz. De tanto dolor acumulado, finalmente se desconecta de su verdadera humanidad. Desde el ego, las personas actúan movidas por el miedo y la necesidad de supervivencia física y emocional. Su objetivo es conseguir que la realidad se adapte a sus deseos, necesidades y expectativas egoístas, lo que les lleva a vivir una vida marcada por el sinsentido, el malestar y la necesidad constante de evasión y narcotización de sí mismos.

¿Y cuál es su propuesta?

Un cambio radical en el proceso de formación humano. Ahora prevalece el condicionamiento egoico, que provoca que el hombre siga siendo un esclavo. En cambio, una educación basada en nuestra verdadera naturaleza potencia el desarrollo de nuestra conciencia, lo que nos libera de las falsas creencias acumuladas por el ego y que tanto limitan nuestra existencia. La crisis económica tan sólo pone de manifiesto nuestra crisis de conciencia. Es un indicador de que algo está funcionando muy mal.

Usted suele hablar de “la búsqueda de la verdad“…

Todos los grandes sabios de la humanidad, como Buda, Lao Tse, Jesucristo o Sócrates, han dicho lo mismo: el sentido de la vida es aprender a trascender nuestro egoísmo y egocentrismo para que podamos ver a los demás y al medio ambiente que nos rodea como parte de nosotros mismos. No existe la fragmentación, sólo la unidad: todos somos uno. Buscar la verdad implica cuestionar el condicionamiento sociocultural recibido para recuperar el contacto con nuestra verdadera naturaleza. No es ningún síntoma de inteligencia adaptarse a una sociedad como la actual, profundamente enferma. El líder que las empresas necesitan para mejorar la realidad debe ser, ante todo, un hombre consciente, libre y sabio.

 

Reflexiones sobre el artículo

El planteamiento dinámico de dos fuerzas antagonistas y la sustitución de la una por la otra no es precisamente lo más inteligente para desarrollar cambios. Sabemos de la importancia que tiene para metabolizar procesos psicológicos, la integración de los opuestos, la asunción plena de las diferencias, dirigiéndose creativamente hacia una sintaxis de todas las fuerzas internas que configuran la psique de cada persona. Este empeño tiene por bandera el hecho de partir de una fe, una esperanza, un pensamiento de que el ser humano, la persona, es buena por naturaleza, y que hay que llamar a las puertas de dicha bondad y despertar las cualidades esenciales, que aunque dormidas existen en cada uno de nosotros. El proceso no tiene por qué ser largo, porque cuando la persona toca esas partes dormidas de su “alma” saborea el placer de ser quien es y no tiene por tanto que fiarse más que de su propia experiencia, estando naturalmente despierto y vivo a ella.

Lo difícil y lento es la repercusión que tiene. Los movimientos de grupos y las terapias donde se desarrollan estas condiciones de cambio, llegan a muy poca gente y de algún modo necesitamos que lleguen más lejos y sobre todo a personas con gran poder e influencia sobre otros; dirigentes de empresas, líderes de grupos y políticos. A esta última revolución de la que hablamos se le llama la revolución privada, porque no busca cambios fuera de sí, sino más bien cambios en uno mismo, para que aquello que ayer servía,  y hoy ya no sirve sea sustituido de manera natural y sin traumas por la realidad del presente y de este modo desechar antiguas prácticas y desvelos polarizados en lo que Claudio denomina ego. Sustituir dichas prácticas que inflan las condiciones egoicas por otras que desvelen la consubstancialidad de cada persona con su bondad natural es un trabajo para siempre, es una continua auto actualización que se apoya en el fluir auténtico de la experiencia del bienestar y no en la idea del bienestar. Es por lo tanto indispensable una llamada a todas las terapias y todos los profesionales que ejercemos el trabajo de la relación de ayuda para reenfocarse hacia la obtención de experiencias sobre el bienestar personal en sus clientes con una pedagogía clara que devuelva a cada individuo las claves de dicho bienestar personal ,o sea  conocer y experimentar a que obedece que me sienta hoy bien o mejor que ayer, si nada afuera de mi ha cambiado, si el cambio se ha producido en mí, y qué es lo que ha cambiado de mi realmente. Las percepciones que construyen nuestras realidades no son el producto de pensar en una forma o en otra exclusivamente, las percepciones se experimentan en lo más profundo de nuestras psiques  y responden a un complicado y misterioso modelo donde intervienen el sentir, el pensar y la experiencia de lo hecho, además de nuestras huellas culturales y educativas. No se puede decir piensa en positivo y experimentarás una vida positiva. Esto es un engaño una falacia. Asumir que toda realidad construida a partir de nuestras percepciones es subjetiva y propia y que además no existe otra forma de construir nuestra realidad más que a partir de nuestra propia experiencia y  por lo tanto lo interesante es aprender a manejarse en la vida con la diversidad de realidades que proviene de la diversidad de personas con las que nos relacionamos. Gestionar el flujo de la experiencia (la experiencia del contacto contigo mismo y en relación al contexto que estás viviendo)  y no tanto el flujo de las ideas, de aquello que piensas que debería de ser.
Esta es la posibilidad de que todo  ser humano se entregue genuinamente a la vida, primero a la suya, después a lo mejor de sí mismo en  las relaciones con  los otros.

MFA